Pídele a la Asamblea General de la ONU que apruebe una Declaración Universal sobre el Derecho Humano a la Paz que contenga las aspiraciones de la sociedad civil.    
   

La paz no es solamente un valor que deba regir las relaciones internacionales. La paz es también un derecho humano del que todas las personas, los grupos y los pueblos somos titulares: todas y todos tenemos derecho a vivir en paz; todas y todos tenemos derecho a una paz justa, sostenible y duradera. La paz no es sólo ausencia de conflictos armados, internos o internacionales. La paz es un concepto mucho más amplio y positivo que engloba el derecho a ser educado en y para la paz; el derecho a la seguridad humana y a vivir en un entorno seguro y sano; el derecho al desarrollo y a un medio ambiente sostenible; el derecho a la desobediencia civil y a la objeción de conciencia frente a actividades que supongan amenazas contra la paz; el derecho a la resistencia contra la opresión de los regímenes que violan los derechos humanos; el derecho a exigir a todos los Estados un desarme general y completo; las libertades de pensamiento, opinión, expresión, conciencia y religión; el derecho al refugio; el derecho a emigrar y participar en los asuntos públicos del Estado en que el se resida; y el derecho a la justicia, a la verdad y a la reparación efectiva que asiste a las víctimas de violaciones de los derechos humanos.

Así lo entendemos las 1.793 organizaciones de la sociedad civil, ciudades e instituciones públicas de las cinco regiones del mundo que nos hemos adherido a la Declaración de Santiago sobre el Derecho Humano a la Paz. Así lo entienden, entre otros, Juanes, Miguel Bosé, Eva Longoria, Alejandro Sanz, y muchas otras personalidades públicas que como nosotros están convencidos de que La paz es un derecho humano.

Y no estamos tan lejos de conseguirlo: actualmente la ONU, atendiendo a un reclamo generalizado de la sociedad civil, está redactando un proyecto de declaración que será sometido a la consideración de la Asamblea General. Si conseguimos que finalmente se apruebe una Declaración Universal sobre el Derecho Humano a la Paz acorde con las aspiraciones de la sociedad civil, todas y todos seremos titulares de un cheque –que diría Martin Luther King- cuyo cobro podremos exigir ante los Estados: la paz dejará de ser algo que manejen los gobernantes a su antojo, la paz nos incumbirá a todas y todos.

No podemos dejar la elaboración y la aprobación de la Declaración a la exclusiva responsabilidad de nuestros Gobiernos, porque correríamos el riesgo de que se quedara en papel mojado. Por eso, antes de que los Estados se pronuncien, pidámosles que aprueben una verdadera Declaración Universal sobre Derecho Humano a la Paz que recoja las aspiraciones de la sociedad civil.

A la atención de la Asamblea General de las Naciones Unidas y de todos sus Estados miembros:

He tenido conocimiento de que un Grupo de Trabajo de Composición Abierta sobre el derecho a la paz creado por el Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas está redactando una Declaración sobre el derecho a la paz, sobre la base de un proyecto presentado por el Comité Asesor. Al final del proceso la Declaración será aprobada por la Asamblea General de las Naciones Unidas.

Pido a todos los Estados miembros de las Naciones Unidas que tengan en consideración las aspiraciones de la sociedad civil, de modo que la Declaración que finalmente se apruebe sea fiel a la Declaración de Santiago sobre el Derecho Humano a la Paz, aprobada por la sociedad civil el pasado 10 de diciembre de 2010.

También invito a las organizaciones de la sociedad civil a participar en la primera sesión del Grupo de Trabajo que se celebrará en Ginebra en febrero de 2013.

Atentamente,

 
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